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¿Por qué tu empresa debe patentar?:

10 diciembre, 2019
Posted in Innovación
10 diciembre, 2019 Agrobioteg

¿Por qué tu empresa debe patentar?: las patentes están por todos lados, desde un chicle hasta la pólvora de Alfred Nobel y los motores de Tesla.

Cuando hablamos de grandes inventores como Thomas Alva Edison, Nikola Tesla o Alfred Nobel, entre otros, es común que se mencione la palabra “patente”, incluso se habla de que estos últimos tres tienen hasta cientos de ellas. ¿Qué es una patente? De acuerdo con la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), una patente es un derecho exclusivo que se concede sobre una invención. Dicho de otra manera, una patente faculta a su titular a decidir si la invención puede ser utilizada por terceros y de qué forma.

Como contraparte al derecho de patente, sus titulares deben  poner a disposición pública la información técnica relativa a la invención. Cuando dicha información se encuentra publicada en la base de datos de patentes, puede ser utilizada simultáneamente por otras personas, ya que es de carácter público, lo que no está permitido es la comercialización de  los conocimientos técnicos de la misma. Si no se contara con estas limitantes, muchos oportunistas utilizarían las invenciones sin dar crédito al inventor, ni contribuir a la inversión efectuada por este, situación que influiría negativamente en el número de invenciones patentadas y estas se mantendrían en secreto; por ello, los sistemas de patentes buscan redituar correctamente a los inventores por sus actividades innovadoras.

Otra de las razones por las que las patentes y solicitudes de patentes deben ser publicadas de manera obligatoria, es con el fin de facilitar la difusión de nuevos conocimientos y agilizar las actividades de investigación, desarrollo e innovación, evitando así “inventar el hilo negro”.

Las invenciones patentadas se encuentran por todos lados e interactuamos con ellas de manera cotidiana, por ejemplo, la iluminación eléctrica (patentes de Edison y Swan), los materiales plásticos (Leo Baekeland), los bolígrafos (Ladislao Biro), los microprocesadores patentados por Intel, el teléfono (Antonio Meucci), motores de combustión (Rudolf Christian Karl Diesel), la primera máquina de afeitar de cuchillas desechables de Gillette o la primera cámara Kodak; que por cierto, estos últimos dos fueron patentados en el mes de diciembre de 1901 y 1888 respectivamente.

La protección de la invención también juega un rol importante en las empresas, ya que forma parte de los activos intangibles y tienen relevancia cuando se determina el valor de esta. Aunque es cierto que no todas desarrollan invenciones patentables, existe la falsa idea de que las patentes únicamente aplican a procesos complejos y que resultan útiles para grandes compañías. Sin embargo, se puede obtener una patente en cualquier esfera de la tecnología.

Otra idea errónea, es que comúnmente se suele asociar las patentes con los grandes descubrimientos o desarrollos científicos, como el motor electromagnético de Nikola Tesla o con grandes empresas que invierten exorbitantes cantidades de dinero en Investigación y desarrollo. En realidad, la mayoría de las patentes no se conceden a grandes descubrimientos científicos, sino para invenciones que perfeccionan invenciones existentes (innovación incremental); por ejemplo, la segunda o tercera generación de un producto o proceso, que funciona de una forma más económica o eficiente.

Cuando una empresa se limita a optimizar un producto existente y no contiene la suficiente actividad inventiva para ser patentado, existe otra figura de propiedad intelectual llamada modelo de utilidad, misma que puede representar una alternativa viable, pero se debe considerar que no todos los países cuentan con este esquema de protección. En algunos casos puede ser conveniente que la empresa mantenga sus innovaciones en secreto, para tal situación se puede proteger bajo la figura de secreto comercial.

William Finley Semple, un estadounidense de Ohio, patentó la goma de mascar, un producto de consumo realizado básicamente a partir de goma elástica. No obstante, Semple nunca puso a la venta ni produjo chicles tal como los conocemos. Esta idea se debe a Thomas Adams que, tras realizar diversas pruebas, consiguió realizar una especie de pastilla masticable aromatizada, Así, en 1871 patentó una máquina capaz de producirla en grandes cantidades, situación que le permitió comercializarla.

Las patentes, y otras figuras de propiedad intelectual, son fundamentales para incrementar el valor de una empresa, e incluso las ganancias de las mismas, por medio de licenciamientos u otras estrategias de comercialización. Además, nos permiten migrar hacia una economía basada en el conocimiento, en donde la información funge como elemento principal para generar valor y riquezas a las empresas, ya sea mediante su implementación en productos y/o procesos, o mediante la comercialización de la misma.

¿Has desarrollado o mejorado algún producto o proceso y no sabes cuál es el camino a seguir? Acércate con nosotros, en Agrobioteg contamos con la Oficina de Transferencia de Tecnología, en donde podemos asesorarte y acompañarte durante el proceso de protección de tu invención. ¡Contáctanos!


Fuentes.

 

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